Hábitos de una buena higiene alimentaria

Hábitos de una buena higiene alimentaria

Es fundamental cuidar la higiene alimentaria para prevenir el deterioro de los alimentos y posibles intoxicaciones. Cuidando bien la conservación y el manipulado de los productos, aseguramos que estos no pierdan sabor durante los procesos.

Por otro lado, prevenimos el crecimiento de microorganismos patógenos que podrían ocasionar enfermedades en el tracto digestivo. ¿Qué debes tener en cuenta? A continuación lo detallamos.

Cómo mantener una buena higiene alimentaria: 6 hábitos

Limpieza

Es fundamental cuidar la limpieza de los productos y de los utensilios que se vayan a utilizar durante la manipulación. Por ello, se deben de lavar las manos antes de entrar en contacto con los alimentos.

Los cuchillos y cubiertos deben de estar bien limpios también, y es preferible que se laven en agua caliente para eliminar los restos de comida y posibles bacterias.

 

Una adecuada higiene de los utensilios de la cocina es determinante para mantener la seguridad alimentaria.

Cocinado

Otro de los factores importantes cuando hablamos de higiene alimentaria es el propio cocinado. Las altas temperaturas sirven para mejorar el sabor de las preparaciones y para eliminar las bacterias y organismos patógenos existentes en ellas.

Como lo detalla una publicación en la revista médica Epidemiology and Infection, el calor se utiliza en la industria para mejorar la conservación de los alimentos, y el propio cocinado puede cumplir perfectamente esta función.

No obstante hay que tener cuidado con el recalentamiento de los alimentos. Una vez es más que suficiente para que el producto no pierda calidad y para impedir el el crecimiento de posibles bacterias u organismos que hayan quedado en estado latente.

Otro de los puntos críticos es el cocinado de las carnes. La tendencia a dejarlas algo crudas por dentro puede ser peligrosa si se desconfía de la calidad o procedencia de la misma.

La carne de pollo, pavo o la carne roja picada debe de cocinarse perfectamente y no dejarla roja en el interior. De este modo nos aseguramos la perfecta seguridad alimentaria de las preparaciones a consumir.

Conservación en frío

Un punto crítico en la higiene alimentaria es la conservación de los alimentos. Esta debe realizarse siempre a bajas temperaturas cuando se trata de alimentos perecederos o con riesgo microbiológico.

El congelado contribuye a eliminar ciertos organismos patógenos como el anisakis del pescado. De todos modos, el simple hecho de conservar en el frigorífico los alimentos mejora notablemente su vida útil y disminuye el riesgo.

Es necesario tener en cuenta que, a la hora de descongelar los productos, es recomendable no dejarlos a temperatura ambiente. De este modo, la mejor manera de realizar este proceso es en el propio frigorífico. Así, es posible evitar el crecimiento de organismos que hayan quedado latentes en el alimento y prevenir intoxicaciones.

 

Una adecuada higiene de los utensilios de la cocina es determinante para mantener la seguridad alimentaria.

Cocinado

Otro de los factores importantes cuando hablamos de higiene alimentaria es el propio cocinado. Las altas temperaturas sirven para mejorar el sabor de las preparaciones y para eliminar las bacterias y organismos patógenos existentes en ellas.

Como lo detalla una publicación en la revista médica Epidemiology and Infection, el calor se utiliza en la industria para mejorar la conservación de los alimentos, y el propio cocinado puede cumplir perfectamente esta función.

No obstante hay que tener cuidado con el recalentamiento de los alimentos. Una vez es más que suficiente para que el producto no pierda calidad y para impedir el el crecimiento de posibles bacterias u organismos que hayan quedado en estado latente.

Otro de los puntos críticos es el cocinado de las carnes. La tendencia a dejarlas algo crudas por dentro puede ser peligrosa si se desconfía de la calidad o procedencia de la misma.

La carne de pollo, pavo o la carne roja picada debe de cocinarse perfectamente y no dejarla roja en el interior. De este modo nos aseguramos la perfecta seguridad alimentaria de las preparaciones a consumir.

Conservación en frío

Un punto crítico en la higiene alimentaria es la conservación de los alimentos. Esta debe realizarse siempre a bajas temperaturas cuando se trata de alimentos perecederos o con riesgo microbiológico.

El congelado contribuye a eliminar ciertos organismos patógenos como el anisakis del pescado. De todos modos, el simple hecho de conservar en el frigorífico los alimentos mejora notablemente su vida útil y disminuye el riesgo.

Es necesario tener en cuenta que, a la hora de descongelar los productos, es recomendable no dejarlos a temperatura ambiente. De este modo, la mejor manera de realizar este proceso es en el propio frigorífico. Así, es posible evitar el crecimiento de organismos que hayan quedado latentes en el alimento y prevenir intoxicaciones.